En conversación con PaymentMedia, el Country Manager de BPC México analizó el reordenamiento del ecosistema, la migración del débito al crédito, el impacto de posibles recortes al intercambio y las oportunidades de un ecosistema de open loop en el transporte.
El mercado mexicano de medios de pago atraviesa una etapa de reordenamiento estructural. Tras años de expansión y nuevos emisores, el ecosistema comenzó a consolidarse, con menos competidores, mayores exigencias regulatorias y una fuerte inversión en tecnología y seguridad.
Daniel Hernández, Business Development Director y Country Manager México de BPC, describió un escenario donde la escala se volvió determinante para la supervivencia. “Los que llegaron a más de un millón de clientes todavía están; los que no llegaron a ese nivel se están muriendo”, explicó, al señalar que el mercado ya inició una depuración natural.
En ese contexto, varios jugadores digitales están migrando del débito al crédito para sostener rentabilidad. Al mismo tiempo, la banca tradicional refuerza su liderazgo, con BBVA y Santander ganando participación, seguidos por Banorte, mientras los actores más pequeños enfrentan mayores desafíos de fondeo y escala.
Una posible reducción de tasas de intercambio podría impactar directamente en el negocio emisor. Hernández fue contundente: “Si bajas demasiado el intercambio, desincentivas la emisión de tarjetas”. Con tickets promedio bajos, el margen se reduce y el incentivo comercial disminuye.
A esto se suman mayores controles de cumplimiento, sanciones internacionales y procesos más estrictos para nuevas licencias, lo que ralentiza la entrada de entidades reguladas y empuja parte de la innovación hacia modelos no bancarios.
Adquirencia: más competencia, pero costos elevados
México fue históricamente un mercado dominado por adquirentes bancarios, pero la regulación abrió la puerta a nuevos participantes. Sin embargo, la fragmentación tiene un costo. “Hay una enorme cantidad de agregadores colgados de un adquirente y todos tienen que repartir la tasa; por eso el descuento termina siendo más alto”. En algunos casos, las tasas superan 4,5%, limitando la adopción masiva en pequeños comercios.
En este escenario de presión sobre márgenes, la eficiencia tecnológica se vuelve determinante. Hernández lo explica con claridad: “la presión de las tasas de intercambio y el incremento en la competencia obligan a los jugadores a buscar eficiencia operativa. Eso es justamente lo que hacemos en BPC: ofrecemos una suite completa de pagos que reduce el costo transaccional y, al mismo tiempo, amplía la propuesta de valor con capacidades paramétricas para construir nuevos productos emisores o adquirentes. De la misma manera, contribuimos a disminuir costos y pérdidas por fraude con nuestras herramientas, impactando tanto en los flows de revenue como en la reducción de costos”.
Al mismo tiempo, el transporte urbano aparece como una oportunidad estratégica. El gobierno comienza a exigir esquemas open loop que permitan pagar con tarjetas y billeteras, aunque el bajo ticket promedio complica la ecuación económica. “Cuando el margen son centavos, necesitas muchísima eficiencia para que el modelo funcione”, indicó.
Fraude: prioridad transversal
La modernización viene acompañada de una mayor sofisticación del fraude. Para Hernández, la inversión es inevitable: “Todos están invirtiendo. La herramienta se vuelve fundamental”. Desde fraude de originación hasta esquemas automatizados, la combinación de analítica, reglas, KYC y procesos robustos será clave para proteger márgenes.
Por otro lado, el ejecutivo menciono la necesidad de potenciar las herramientas de pagos en tiempo real. En ese sentido, destacó que México ya cuenta con una infraestructura consolidada a través de SPEI. El desafío sigue siendo la adopción de CoDi. “A la gente no le gustó el caso de uso y no lo adoptó”, resumió, en contraste con experiencias como Pix en Brasil.
Con más consumo digital y mayor uso de e-commerce, la tendencia es clara. “El crecimiento de las transacciones electrónicas ya no va a parar”, concluyó. El mercado avanzará hacia mayor eficiencia, menos jugadores y modelos de negocio más sostenibles.
"La presion de las tasas de intercambio y el incremento en la competencia obligan a los jugadores a buscar la eficiencia tecnológica y esto es justamente lo que hacemos en BPC, una suite completa de pagos que eficienta el costo transaccional a la par de aumentar la propuesta de valor con capacidades paramétricas en la construcción de nuevos productos emisores o adquirentes. De la misma manera, participamos en la disminución de costos/pérdidas por fraude con nuestra herramienta y asi, de esta manera, construimos en los flows de revenue o en la reducción de costos"